
En
el ámbito boxístico hace muchas lunas atrás, era conocido Mohamed Alí como un
experto en resistir contra las cuerdas del ring hasta agotar al adversario. En
un combate de 12 rounds, la estrategia empezaba alrededor del noveno. Todos
esperaban tal momento, que estimo no siempre resultó.
Como
es habitual en todos mis escritos, debo tomar algunas distancias respecto de si
el boxeo es positivo o negativo, si esto derivo en el desarrollo del mal de
Parkinson de Alí (cosa que hace sentido), o si su nombre debió quedarse como
Casius Clay.
El
asunto es que persiste la creencia de que la resiliencia se desarrolla solamente “aguantando” la mayor cantidad de dolor posible, con miras a que progresivamente
duela menos o no nos haga daño. Si bien es cierto que el termino implica la
protección de nuestra integridad, también es cierto que refiere al desarrollo
de comportamientos positivos. El desarrollo de la resiliencia involucra una estrategia más allá del aguante.
Es
preciso señalar la importancia de que el líder “salga de las cuerdas” para desplegar
su estrategia, basado en: un objetivo claro, la asignación de recursos para
lograrlo -no solo financieros- y un plan de acción agresivo que pueda
transmitir esperanza. De hecho, de eso trata la esperanza.
Es
tendencia habitual por estas tierras, el ejercer un liderazgo inspirador
centrado de frases edulcoradas carentes de contenido. Sin embargo, no debemos
olvidar el recordado “Sangre, Sudor y Lágrimas” ofrecido por Churchill. Me
refiero modificar levemente el dicho “Llorar o vender pañuelos” a “Llorar si es
necesario y vender pañuelos.
Enemigo
de las recetas genéricas por considerar la importancia de los elementos propios
de cada empresa, me permito plantear algunas directrices centradas en la
psicología positiva organizacional.
En
momentos exigentes como los actuales, es importantísimo sembrar a mas largo
plazo, en lugar de solo intentar resolver la salida del atolladero. Esto es: Ir a los principios. Ir a los principios implica tres elementos
importantes. El primero asumir la felicidad corporativa como norte, apoyándose
en la misión, visión y valores de la empresa. Una organización debe existir
para generar bienestar hacia afuera y hacia adentro.
El
segundo elemento es el cuido físico y
mental de cada miembro. Es preciso estar atento que las crisis vividas son también
crisis en la gente. Algunos no saben como manejarla y es menester otorgar
herramientas para que cada quien pueda afrontarla de manera positiva y en
concierto con la empresa. ¿Conoce cada trabajador cuál es el papel en estos
momentos? ¿Lo saben o estamos ante un grupo sin cohesión buscando su fórmula
para salvarse?
En
este mismo orden de ideas, conviene dotar a los integrantes de la compañía de
instrumentos para gestionar el “Yo puedo”, ya que uno de los sentimientos mas
comunes es pensar que la situación supera las capacidades individuales.
Por
último, es obligatorio reforzar el liderazgo, empleando lo señalado en los tres
párrafos anteriores. El líder es un director de orquesta que potencia las
competencias individuales para alinearlas al propósito deseado.
En
la actualidad, es el responsable de promover la transición de “Yo puedo” individual al “Nosotros podemos” de manera colectiva.
Recordando
nuevamente que la crisis nos permite siempre aprender de lo vivido, lo que
constituye la base del “Ser Resiliente”
Psi.
Cesar Yacsirk
Miembro
fundador de la Sociedad Venezolana de Psicología Positiva (SOVEPPOS)
Twitter @CYACS / Instagram: @c_yacs
Artículo publicado en la Revista Business Venezuela, edición número 359-2018
Excelente !!! Paul Stoltz, plantea que para ser efectivo en la lucha contra la adversidad es recomendable eliminar las búsqueda de los "por qué" y concentrarse en la solución.
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